Dom. Nov 28th, 2021
    Biografia de jose clemente orozco resumida

    prometeo

    José Clemente Orozco nació el 23 de noviembre de 1883 en Zapotlán el Grande (actual Ciudad Guzmán), en el estado de Jalisco. En Ciudad de México estudió en la Escuela de Agricultura (1897-1899), en la Escuela Nacional Preparatoria (1899-1908) y en la Escuela Nacional de Bellas Artes (1908-1914). Expuso algunos de sus dibujos en la Exposición del Centenario de 1910 y realizó su primera exposición individual en 1916. Visitó Estados Unidos en 1917-1918.

    En 1922 Orozco inició su obra mural. Sus primeros murales en la Escuela Nacional Preparatoria (1923-1924) son derivados y rígidos, pero con el trabajo que realizó allí en las paredes del patio y la bóveda de la escalera (1926-1927) comenzó a desarrollar su propio estilo. En este periodo también ejecutó el mural Omnisciencia (1925) en la Casa de los Azulejos (hoy Restaurante Sanborn’s) y Revolución Social (1926) en la Escuela Industrial de Orizaba. Su primera etapa como muralista culminó con el magnífico Prometeo (1930) en el Pomona College, Claremont, California.

    En 1931 Orozco realizó los murales de la New School for Social Research de Nueva York y, tras un breve viaje a Europa en 1932, pintó los frescos de la Baker Library del Dartmouth College en Hanover, N.H. (1932-1934). Allí inició una nueva forma de expresión, empleando un colorido brillante y formas e ideas originales. El tema es América, con su pasado indígena y español, su presente lleno de guerras y atrocidades, en el que Cristo aparece destruyendo todo, incluso su propia cruz.

    temas de josé clemente orozco

    La formación artística de Orozco se desarrolló a partir de sus experiencias como estudiante en México y como ilustrador de periódicos independientes. Tras dedicarse inicialmente a la agronomía y la cartografía, se matriculó en la Escuela Nacional Preparatoria de Ciudad de México para estudiar arquitectura. Aunque ya había estudiado dibujo en la Academia de Bellas Artes de San Carlos en 1890, no se matriculó formalmente en la academia para estudiar pintura hasta 1907.

    En 1910, durante la Revolución Mexicana, Orozco dibujó caricaturas que ridiculizaban la agitación política para publicaciones como La Vanguardia, un periódico revolucionario dirigido por el escritor y pintor mexicano Dr. Atl. Incluso después de que Orozco pintara sus primeros murales en 1923 en la Escuela Nacional Preparatoria de la Ciudad de México, como parte de una iniciativa dirigida por el Ministro de Educación Pública José Vasconcelos, continuó contribuyendo con dibujos y caricaturas a la prensa diaria. Los murales y las caricaturas fueron igualmente protagonistas en su exploración del arte que podía comunicar a un amplio público. Tanto su temprano compromiso político como su formación en bellas artes pueden apreciarse en su obra de madurez, en la que a menudo aparecen la monumentalidad, las figuras alegóricas y los comentarios sobre la raza, el trabajo y las instituciones.

    dr. atl

    R: En última instancia, su contribución cultural más significativa es el arte que creó. Orozco fue uno de los principales innovadores artísticos del siglo XX. Junto con sus colegas muralistas mexicanos, revivió la tradición del fresco. A diferencia de los frescos renacentistas italianos, que celebraban una visión unificada del mundo y el lugar de la humanidad en él, los frescos de Orozco expresan una sensibilidad modernista que cuestiona y deconstruye. Forjó una síntesis original y notable en la pintura moderna: murales monumentales imbuidos de un espíritu crítico, una ironía salvaje, una belleza terrible. Siempre ha ido más allá de los límites en la elección de los temas y nunca ha evitado ofender. Su estilo expresionista demostró una continua y atrevida progresión formal y temática. El legado permanente de Orozco es una visión ambiciosa y humana del papel del arte en la sociedad.

    R: La ironía es la palabra clave: cuanto más traumática es la experiencia, mayor es el distanciamiento emocional de Orozco. Describió la explosión que le costó la mano izquierda como «un vulgar accidente infantil». Calificó la Revolución Mexicana como «el más alegre y divertido de los carnavales», pero su obra de arte oculta sus verdaderos sentimientos sobre sus horrores. Hizo una broma sobre el incidente en la frontera entre EE.UU. y México que destruyó la mayoría de sus primeras pinturas, escribiendo: «Me hicieron creer que estaba en contra de la ley traer dibujos inmorales a los Estados Unidos… o que ya tenían suficiente con los suyos». En realidad, la experiencia le sacudió de lleno, hasta el punto de que no intentó pintar nada nuevo durante sus dos primeros años en Estados Unidos.

    clemente orozco valladares

    José Clemente Orozco nació en 1883 en Zapotlán el Grande (hoy Ciudad Guzmán), Jalisco, hijo de Rosa de Flores Orozco. Se casó con Margarita Valladares y tuvo tres hijos. A los 21 años, Orozco perdió la mano izquierda mientras trabajaba con pólvora para hacer fuegos artificiales[4][5].

    El ilustrador satírico José Guadalupe Posada, cuyos grabados sobre la cultura y la política mexicanas desafiaron a los mexicanos a pensar de forma diferente sobre el México posrevolucionario, trabajaba a la vista del público en escaparates situados en el camino que Orozco recorría para ir a la escuela. En su autobiografía, Orozco confiesa: «Me detenía [en el camino de ida y vuelta a la escuela] y pasaba unos minutos encantado observando [a Posada]… Este fue el empujón que puso en marcha mi imaginación y me impulsó a cubrir el papel con mis primeras figuritas; este fue mi despertar a la existencia del arte de la pintura.» Continúa diciendo que viendo el grabado decorado de Posada se introdujo en el uso del color. Después de asistir a la escuela de Agricultura y Arquitectura, Orozco estudió arte en la Academia de San Carlos. Trabajó como ilustrador para los periódicos de la Ciudad de México, y directamente como ilustrador para uno de los ejércitos constitucionalistas supervisados por el «Primer Jefe» Venustiano Carranza. Cuando las facciones revolucionarias se dividieron en 1914 tras el derrocamiento de Victoriano Huerta, Orozco apoyó a Carranza y al general Álvaro Obregón contra Pancho Villa y Emiliano Zapata[6] La violencia de la que fue testigo afectó profundamente su vida y su arte. «El mundo se desgarró a nuestro alrededor», escribió en su autobiografía. «Pasaban convoyes de tropas camino de la matanza. Los trenes volaban por los aires»[7].

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