Sáb. Nov 27th, 2021
    Cogito ergo sum significado

    Dudar del «pienso, luego existo» (el cogito)

    El latín cogito, ergo sum,[a] traducido habitualmente al español como «pienso, luego existo»,[b] es una afirmación filosófica de René Descartes. La frase apareció originalmente en francés como je pense, donc je suis en su Discurso del Método de 1637, para llegar a un público más amplio de lo que hubiera permitido el latín[1]. Apareció en latín en sus posteriores Principios de Filosofía, y una frase similar también ocupó un lugar destacado en sus Meditaciones sobre la Filosofía Primera. El dictum también se conoce a veces como el cogito[2]. Como explicó Descartes, «no podemos dudar de nuestra existencia mientras dudamos». Una versión más completa, articulada por Antoine Léonard Thomas, capta adecuadamente la intención de Descartes: dubito, ergo cogito, ergo sum («Dudo, luego pienso, luego soy»)[c][d].

    La afirmación de Descartes se convirtió en un elemento fundamental de la filosofía occidental, ya que pretendía proporcionar un fundamento cierto al conocimiento frente a la duda radical. Mientras que otros conocimientos podrían ser producto de la imaginación, el engaño o el error, Descartes afirmaba que el propio acto de dudar de la propia existencia servía -como mínimo- como prueba de la realidad de la propia mente; debe haber una entidad pensante -en este caso el yo- para que haya un pensamiento.

    ‘pienso, luego existo’ [ilustrado]

    Pausa filosóficaTu casa para aprender sobre filosofíaInscríbete en el curso de 5 díasPienso, luego existo: El Cogito Ergo Sum de Descartes explicadoLa exultante declaración del filósofo del siglo XVII – «Pienso, luego existo»- es su declaración filosófica definitoria. Este artículo explora su significado, su importancia y cómo alteró el curso de la filosofía para siempre.Por Jack Maden | Octubre 20205 MIN BREAK Es una fría noche de 1640 en Leiden, Holanda, y el filósofo francés René Descartes coge su pluma… «Estoy aquí completamente solo», escribe, «y por fin me dedicaré sinceramente y sin reservas a la demolición general de mis opiniones».

    Pero a Descartes no le faltaba razón: en su trabajo como matemático, le preocupaba que si los fundamentos del conocimiento no eran completamente sólidos, todo lo que se construyera sobre ellos se derrumbaría inevitablemente. Por ello, decidió que si había razones para dudar de la verdad de algo -por escasa que fuera la duda-, había que descartarlo como falso.

    Cogito ergo sum (introducción a rené descartes)

    El latín cogito, ergo sum,[a] traducido habitualmente al inglés como «I think, therefore I am»,[b] es una afirmación filosófica que hizo René Descartes. La frase apareció originalmente en francés como je pense, donc je suis en su Discurso del Método de 1637, para llegar a un público más amplio de lo que hubiera permitido el latín[1]. Apareció en latín en sus posteriores Principios de Filosofía, y una frase similar también ocupó un lugar destacado en sus Meditaciones sobre la Filosofía Primera. El dictum también se conoce a veces como el cogito[2]. Como explicó Descartes, «no podemos dudar de nuestra existencia mientras dudamos». Una versión más completa, articulada por Antoine Léonard Thomas, capta adecuadamente la intención de Descartes: dubito, ergo cogito, ergo sum («Dudo, luego pienso, luego soy»)[c][d].

    La afirmación de Descartes se convirtió en un elemento fundamental de la filosofía occidental, ya que pretendía proporcionar un fundamento cierto al conocimiento frente a la duda radical. Mientras que otros conocimientos podrían ser producto de la imaginación, el engaño o el error, Descartes afirmaba que el propio acto de dudar de la propia existencia servía -como mínimo- como prueba de la realidad de la propia mente; debe haber una entidad pensante -en este caso el yo- para que haya un pensamiento.

    René descartes – «pienso, luego existo»

    El latín cogito, ergo sum,[a] traducido habitualmente al español como «Pienso, luego existo»,[b] es una afirmación filosófica de René Descartes. La frase apareció originalmente en francés como je pense, donc je suis en su Discurso del Método de 1637, para llegar a un público más amplio de lo que hubiera permitido el latín[1]. Apareció en latín en sus posteriores Principios de Filosofía, y una frase similar también ocupó un lugar destacado en sus Meditaciones sobre la Filosofía Primera. El dictum también se conoce a veces como el cogito[2]. Como explicó Descartes, «no podemos dudar de nuestra existencia mientras dudamos». Una versión más completa, articulada por Antoine Léonard Thomas, capta adecuadamente la intención de Descartes: dubito, ergo cogito, ergo sum («Dudo, luego pienso, luego soy»)[c][d].

    La afirmación de Descartes se convirtió en un elemento fundamental de la filosofía occidental, ya que pretendía proporcionar un fundamento cierto al conocimiento frente a la duda radical. Mientras que otros conocimientos podrían ser producto de la imaginación, el engaño o el error, Descartes afirmaba que el propio acto de dudar de la propia existencia servía -como mínimo- como prueba de la realidad de la propia mente; debe haber una entidad pensante -en este caso el yo- para que haya un pensamiento.

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