Dom. Nov 28th, 2021
    El parnaso andrea mantegna

    Bacanal con una cuba de vino

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    El Parnaso fue el primer cuadro pintado por Mantegna para el studiolo (gabinete) de Isabel de Este en el Palacio Ducal de Mantua. El envío de la pintura utilizada por Mantegna para la obra está documentado en 1497; también existe una carta dirigida a Isabella (que se encontraba en Ferrara) en la que se le informa de que a su regreso encontrará la obra terminada.

    El tema fue sugerido por el poeta de la corte Paride da Ceresara. Tras la muerte de Mantegna en 1506, la obra fue parcialmente repintada para actualizarla a la técnica del óleo que se había impuesto. La intervención se debió tal vez a Lorenzo Leonbruno, y afectó a las cabezas de las Musas, de Apolo, de Venus y al paisaje.

    Junto con los demás cuadros del studiolo, fue regalado al cardenal Richelieu por el duque Carlos I de Mantua en 1627, entrando en las colecciones reales con Luis XIV de Francia. Más tarde pasó a formar parte del Museo del Louvre.

    La batalla entre el amor y…

    Este cuadro está disponible como reproducción de arte, lienzo sobre bastidor, cuadro enmarcado, impresión en vidrio y papel de pared. Mantegna, Andrea; 1431-1506. «Parnaso», 1497. (Venus y Marte, Apolo y las nueve Musas, Hermes (Mercurio) con Pegaso). Óleo sobre lienzo, 160 x 192 cm. De la serie de pinturas para el estudio de Isabel de Este Gonzaga en el Palacio Ducal de Mantua. ¡INV.370!

    Añadir a la cesta30,60 €más gastos de envíoTamaño 25 x 20 cm 50 x 40 cm 75 x 60 cm 80 x 65 cm 105 x 85 cm Sección de imagen seleccionable(introduzca ancho + alto) Ancho x AltoBordeMostrarTamaño estándar Material Papel de impresión artística Papel fotográfico Lienzo de precisión ligero Papel de acuarela

    Techo de la capilla sixtina

    En esta pintura renacentista vemos a los dioses romanos reunidos. Podemos distinguir rápidamente a los dioses más importantes, Venus y Marte. Se muestran sobre un arco natural de rocas delante de un lecho simbólico; en el fondo la vegetación tiene muchos frutos en la parte derecha (la masculina) y sólo uno en la izquierda (la femenina), simbolizando la fecundación. La postura de Venus procede de la escultura antigua. Les acompaña Anteros (el amor celestial), opuesto al carnal. Este último sigue sosteniendo el arco y tiene una cerbatana que apunta a los genitales de Vulcano, el marido de Venus, representado en su taller en una gruta. Detrás de él está la uva, tal vez un símbolo de la intemperancia del borracho.

    La interpretación tradicional de la obra se basa en un poema de finales del siglo XV de Battista Fiera. Se trata de una alegoría: Isabel de Este, que encargó este cuadro para el famoso studiolo del Palacio Ducal de Mantua, se representa como Venus y Francesco II Gonzaga, su marido, como Marte.

    En un claro bajo el arco está Apolo tocando la lira. Nueve musas bailan, en una alegoría de la armonía universal. El toque de la pezuña de Pegaso (a la derecha) puede generar el manantial que alimentaba las cataratas del monte Helicón, que se ve al fondo. Las Musas danzaban tradicionalmente en el bosque de este monte, por lo que la denominación tradicional del monte Parnaso es errónea.

    El triunfo de las virtudes

    Alrededor de 1495, Isabel de Este planeó que los pintores más famosos de su época contribuyeran con cuadros para su studiolo; no tuvo éxito en obtener cuadros de Leonardo (aunque dibujó su retrato) y Giovanni Bellini, pero no por falta de intentos. Mantegna, su pintor de corte, y Lorenzo Costa, sucesor de Mantegna, realizaron dos lienzos cada uno y Perugino uno. El llamado Parnaso de Mantegna, completado en 1497, es una de sus mejores obras, muy discutida y admirada, aunque el significado exacto de la alegoría sigue siendo esquivo. Como pintor dedicado al estudio de la antigüedad y de la arqueología antigua, es apropiado que Mantegna haya producido una obra maestra con un tema clásico.

    En el centro del cuadro, que representa una escena mitológica, las Musas danzantes son fácilmente identificables, tanto por su número como por la presencia de las montañas en la parte superior izquierda del cuadro. Según la tradición, el canto de las nueve hermanas provocaba erupciones volcánicas y otros cataclismos que sólo podían detenerse si Pegaso golpeaba con su casco. A su lado está Mercurio, cuya presencia se justifica por la protección que (junto con Apolo) brindó a la adúltera en la aventura amorosa entre Marte y Venus. Los dos amantes dominan la escena desde la cima del Parnaso; a su lado hay un lecho. El marido cornudo, Vulcano, sale de la entrada de su fragua, fulminando contra la pareja infiel. Apolo está sentado más abajo, con su lira en las manos. Mantegna ha integrado los elementos del paisaje con las figuras, utilizando los acantilados rocosos como marco, mientras que el arco central permite una visión profunda del paisaje ondulado.

    Por admin

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